martes, 24 de marzo de 2009

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VETUSTA MORLA




Te he dejado en el sillón
las pinturas y una historia en blanco.
No hay principio ni final,
sólo lo que quieras ir contando.

Y al respirar intenta ser quien ponga el aire,
que al inhalar te traiga el mundo de esta parte.

Te he dejado en el sillón
las pinturas y una historia en blanco.
Yo me marcho a otro lugar,
puede que el viaje sea largo.

La burbuja en que crecí nos vendió comodidad
y un nudo entre las manos.
Yo escogí la ambigüedad, tú el fantasma y lo real,
todo en el mismo barco.

Y al respirar propongo ser quien ponga el aire,
que al inhalar me traiga el mundo de esta parte.
Y respirar tan fuerte que se rompa el aire,
aunque esta vez si no respiro es por no ahogarme.

Intenta no respirar ...
Intenta no respirar ...

Y al respirar propongo ser quien ponga el aire,
que al inhalar me traiga el mundo de esta parte.
Y respirar tan fuerte que se rompa el aire,
aunque esta vez quizá será mejor marcharse.

Intenta no respirar ...
Intenta no respirar ...



miércoles, 11 de marzo de 2009

El concepto de lo infraleve


Hubo una vez, hace mucho tiempo, que una ingenua niña paseaba por los pasillos de una universidad. Sus clases no llegaron a ser tediosas en ningún momento, pero necesitaba, consciente o no, algo nuevo, ajeno a las clásicas doctrinas que le bombardeaban sus apuntes.


Llegó una asignatura que no a todos nos pasó por alto. Llegó alguien que nos planteó "¿Qué es el arte?", "las intenciones de un artista", "los impulsos y su contra-arte".


Nunca antes pude aprender con tantas ganas, nunca antes nos habían enseñado a ver más allá, lejos de unos apuntes mecánicos, lejos de algo que siempre odie como era estudiar por estudiar con una nostalgia perpetua al impulso de creación, a la necesidad del artista a crear, de saber ver más allá sin ninguna ley ni temario, hoy por hoy, y tras cerca de cinco años después las recuerdo con mucho cariño.




MARCEL DUCHAMP y su concepto de INFRALEVE


Duchamp aportó a este nuevo arte del siglo XX un nuevo concepto, el “infraleve”. Lo infraleve puede llegar a estar conectado al campo visual, al olfativo o incluso al táctil. Puede llegar a ser un movimiento o una mirada, el paso a una acción o incluso su deterioro. Duchamp hablaba de que los infraleves se definían con nitidez por los infraleves mismos. El calor de un asiento que se acaba de dejar o incluso el sabor a humo que queda en la boca al fumar, pueden llegar a ser infraleves.

MIS INFRALEVES

- El calor que desprende un beso.
-Acariciar levemente las paredes de mármol de una catedral.
-El rígido y seco tacto del hielo.
-La necesidad de ver tus ojos, mi vicio.
-Los ligeros chasquidos al girar un cuello.
-Tu chirriante fotograma golpeándose en mi cabeza.
- Las risas de la niña acurrucada en mis costillas.
- Mis silenciosos gritos que guardo y aún así siento.
- El olor a miedo.

- Escribir-te sin que tú lo sepas.
-El eléctrico escalofrío de una mirada.
- Tragos de absenta.
- El vapor helado en una fría mañana de invierno.

-Observar el paso del tiempo en mi cuerpo.
-Escuchar llorar a un chelo.
-Sentir como bombea cada órgano de mi cuerpo.
-El sonido de tu cuerpo con el roce de las sábanas.
- Parpadear- te, observar- te, tocar- te.