lunes, 20 de julio de 2009

Un poco de ROCK SUREÑO

Lynyrd Skynyrd - Simple Man

lunes, 6 de julio de 2009

historias mínimas

Barcelona, 04:00... descanso para hora bruja y rodar...


Creí que estaba muerto. Lo creí hasta el momento en el que entré en aquella calle. El nauseabundo olor a pis inundó mis fosas nasales, la humedad calaba mis huesos y con cada paso me adentraba un poco más en aquella turbia tiniebla.

Mi mirada fue desviada del suelo en la vigésima pisada. Justo en aquel momento llegué a un gran ventanal. Lo recubrían unas inmensas barras oxidadas, rugosas y densas; el óxido siempre me pareció bello -a diferencia de otras personas-.

De aquellas rejas salía un hedor caliente y dulce, un sonido chirriante a gemidos, un pesado y espeso clima a sexo sucio. Curioso fijé la mirada y tras escasos segundos me erguí firme a continuar mis pasos.

Querrán saber explícitamente lo que vi. No se lo diré, pero si les contaré algo aún mejor. Planteense, en cuanto a las rejas oxidadas...

¿cuanto tiempo llevarían allí postradas?, desdibujando el personal que pasaba junto a ellas, ¿cuantas personas dejarían sus cuerpos caer sobre ellas?, parejas treinteañeras discutiendo tras haber vuelto de su viaje de novios de las islas mauricio; dos quinceañeros que torpemente y nerviosos se besaron por primera vez allí; un hombre solitario enloquecido de celos que grita por su teléfono; una mano anciana corroída por el paso del tiempo que se agarra en aquel ventanal cada mañana a las 12:40 descansando tras una larga jornada de mercado...

¿Cuantas historias podrían contarnos aquellas rejas? Cuantas que nunca nos contaran así como yo jamás contaré lo que pude observar aquella noche..

domingo, 5 de julio de 2009

El Bosque


“J`AI cru pouvoir briser la profondeur l`inmmensité”
Creí poder romper la profundidad, la inmensidad...
Paul Eluard


EL BOSQUE



Allí donde precises palabras para tus sueños...
...crearé sonrisas para cuando te falten.

Corriendo y sumergido en el bosque. Con el sudor galopando en mi espalda y la sequedad del oxigeno adhiriéndose a mi paladar. El sol canicular, receloso de los grandes hielos blancos, escarba con su mirada mi piel y se caen a trocitos los dedos de mis manos. Mi esqueleto se niega a consumirse.

Si pudiera restituir mis miradas, robarte cordura y sin perderme entre los entresijos de tus recuerdos gritar a mis enloquecidos sentidos. Si pudiera creer en mi conciencia y no volver a negar poseer esta venda que celosa y suspicaz esconde las realidades más doctas y versadas.

Desearía deshacerme de esta madeja de hielo que se esconde y balbucea bajo mi ropa. El cielo se vuelve rojizo y a su vez se diluye en tonos cobrizos y violetas, gotean estrellas con sabor a canela... sigo corriendo y a mi lado lobos con bocas metálicas y colas con plumas sonríen sabios – ¿o ignorantes?- de la realidad.

Mis años se hunden en la niebla, el exacto peso de mis experiencias recae sobre mis pisadas, y mientras, aquí, paradójicamente, mi vida se entrega en pulsaciones de teclado...